Diario_Sesión 7 _(2016/04/07): Reflexión sobre el aprendizaje y la innovación educativa.

De nuevo otra entrada, esta vez, para debatir sobre el aprendizaje y la innovación en la educación. Toni, nos pediste una reflexión sobre el video de Issac Asimov y de Noam Chosmky que vimos en clase. Bien, permite que enlace este trabajo con esta serie de videos y páginas, que me servirán para enlazar lo tratado en clase y para ir un poco más allá.

Para empezar, quisiera que viéramos este otro poniente hablando sobre el sistema educativo y su fracaso , motivando a nuestros alumnos desde un punto de vista que luego analizaré y hablando de por qué un niño  no aprende todo lo que pudiera, mencionando los sistemas de escuelas Montessori (para quien quiera profundizar en este método, aquí os dejo el siguiente enlace, http://familiasenruta.com/fnr-crianza/educacion/metodo-montessori/):

Hay una frase que me ha impactado: “Tenemos una escuela de retardados, donde se coloca a los niños en un nivel de rendimiento por debajo de sus capacidades”, no tiene desperdicio…

Y ahora quisiera que viéramos este otro:

Pues bien, si bien es cierto que comparto las ideas del poniente del segundo video, José Antonio Marina, no estoy del todo de acuerdo con las que expone el primer poniente, o al menos, en la manera en que lo hace.

Veamos pues, el por qué. Para empezar, eso de sacar excelentes porque es muy fácil y sólo porque así te dejan en paz, te ganas el respeto de los profesores y disfrutas de las vacaciones de verano sin que nadie te mande estudiar está muy bien, sí. Pero no van por ahí las cosas, más bien yo diría que esto es una consecuencia de otros de los motivos que comenta durante el video. Cuando estás interesado en algo y te gusta, sientes que progresas y te diviertes; cuando disfrutas, entras en un bucle en el que por puro placer intentas aprender más y te automotivas, es el pez que se muerde la cola. Sería un poco seguir el hilo del siguiente video, no ceso de hacer aquello en lo que creo, no tiro la toalla y me automotivo:

Por lo tanto, parece que sí es cierto que esa llamada de atención que hacen los niños cuando consiguen hacer algo, esa frase típica de “mamá, papá, mira lo que hago”, no es más que el orgullo y el placer que sienten al ver que han evolucionado,  han logrado algo que hasta ahora no podían y buscan el reconocimiento de sus progenitores. Y si este comportamiento es tan frecuentemente repetido en el desarrollo y crecimiento de un niño hasta la madurez,¿ por qué nuestro sistema educativo no busca esos tres pilares? Evidentemente debería hacerlo adaptado a la madurez de los jóvenes, pero siempre intentando que de alguna manera sea capaz de encontrar el placer en aquello que hace. Y ahí estoy de acuerdo con el primer poniente: Por obligación no se aprende nada, absolutamente nada. Sí, somos capaces de retenerlo durante unos días, los necesarios para poderlos exponer en los exámenes. Pero una vez los hemos hecho, se acabó. Este conocimiento no se almacena, no hay conexiones que lo hagan incrustarse en nuestra memoria a largo. ¿Por qué? Porque  no nos EMOCIONA, no nos divierte. Justamente la misma afirmación que hace Noam Chomsky, lo que se escribe en un examen, si tú no tienes realmente interés por aquel tema, se olvida, y lo que es peor, te hace perder el tiempo que te hubiera gustado pasar disfrutando de otra cosa en la que sí querías realmente trabajar. Quizás la afirmación tan tajante del primer poniente, “los exámenes no sirven para nada” deba ser rebatida, y eso justamente creo que lo justifica muy bien Noam, ya que sin desmerecerlos del todo, explica que son pruebas que pueden llegar a ser válidas para saber en qué punto nos encontramos como alumnos, y para analizar como profesores cuáles son los puntos fuertes o débiles de la materia que ha impartido. En contraposición, lanza este otro argumento que comparto (al igual que el primero): el sistema educativo debería velar por crear seres capaces de cuestionar las estructuras establecidas, investigar y preguntarse cosas, ya que sólo de esta manera crearemos a los futuros inventores o creadores de nuevos elementos que nos ayudaran a mejorar nuestras vidas, la economía, la salud…etc. Si por el contrario, sólo nos preocupamos en aprobar, perderemos mucha creatividad e innovación por el camino, siendo la sociedad misma la gran perjudicada.

¿Qué pasaría si nuestro sistema educativo fuese lo suficientemente abierto como para permitir que nuestros alumnos aprendieran aquello que les apetece? Estoy de acuerdo que nuestra sociedad tiene un gran miedo a dejar este proceso a la propia voluntad del alumno. Sin embargo, al igual que consiguió la psicóloga Montessori, ¿no sería mejor que mediante la observación fuéramos capaces de discernir aquello que les gusta a nuestros alumnos para despertar su interés y pasión por un tema, el que sea?¨¿Habéis oído alguna vez la frase que dice que en España tenemos técnicos que saben muy poco de muchas cosas pero no están lo suficientemente especializados en nada? Quizás sea ese nuestro problema: planteamos un sistema educativo (y personalmente, lo que más me preocupa, en cursos previos a la entrada al mundo laboral) que ofrece demasiado conocimiento no especializado, sin centrarse en aquellas capacidades que tiene cada uno para destacar en algo y quizás por eso, tenemos todavía mucho camino que recorrer si nos comparamos con otros sistemas educativos…Mi pregunta es la siguiente: ¿Estamos de acuerdo en que tenemos que tener unos conocimientos “democráticos”, compartidos entre todos o debemos dar más peso a la información específica, la que se refiere a nuestros intereses? Tal y como yo lo veo, es necesario tener esa base de conocimiento común, puesto que lo que hace es darnos las herramientas necesarias para que posteriormente podamos aprender de manera autónoma, utilizando los recursos digitales ( o cualquier otro), donde todos podemos aportar conocimiento. Pero entiendo que el sistema no puede abarcar todos los intereses que podamos llegar a tener cada uno de nosotros, es impensable. Por eso son necesarias estas plataformas donde se comparte del conocimiento, porque sería un desperdicio que aquella persona que es buena en algo, que tiene talento o sencillamente, interés en aprender algo, pierda la oportunidad de disfrutar de su aprendizaje. Por lo tanto, no podría contestar en qué porcentaje hay que dividir el conocimiento común y el personal y/o propio. Creo que cada individuo, basándome de nuevo en la afirmación de que todos somos diferentes, debe contestar a esta pregunta. Cada uno impone el % que le quiere dedicar al aprendizaje propio. Y si me planteo esta misma pregunta en tiempo, es decir, en qué etapa de la educación de un niño hay que diversificar y orientar el currículo a sus necesidades, tampoco puedo dar una respuesta válida para todos (evidentemente no tengo la formación ni la experiencia precisa para ello). Creo que es muy difícil, precisamente por el mismo motivo, porque todos somos diferentes. Sí podría afirmar, que en este punto, la etapa se podría aproximar a la madurez de nuestros alumnos, ya que a medida que pasa el tiempo y son más autónomos, ellos mismos van descubriendo qué les gusta y/o motiva. Pero no me atrevo a reafirmarme en esta sentencia, puesto que observando sistemas educativos donde las especializaciones se van haciendo a edades muy tempranas, son justamente las que obtienen trabajadores muy eficaces y eficientes. Pero me pregunto…¿son o han sido felices durante el proceso de aprendizaje? Ahí dejo esta pregunta que me servirá para introducir el siguiente parágrafo…

Noam Chomsky plantea dos objetivos muy diferentes para un sistema educativo:

  1. Uno basado en la época de la Ilustración, en la que se produjo una explosión de necesidad de conocer, de saber,  de investigar, de experimentar, de descubrir, de crear…Un sistema cuyo objetivo, compartido con Isaac Asimov, sería facilitar al alumno las herramientas, el conocimiento común, para que luego él pudiera seguir por su propia cuenta su proceso de aprendizaje. Sería el modelo que hoy podríamos asemejar al que se pretende en los posgrados.
  2. Y otro totalmente diferente y opuesto, basado en los adoctrinamientos (si volvéis a la entrada de la sesión 6, ya describí este término. Si recordáis, tenía dos aserciones; una era la que hacía referencia a la transmisión de maneras de comportarnos y otra, la que simplemente pretendía captar adeptos. Entiendo que esta sería la entrada que pretende utilizar en esta definición de sistema educativo), en individuos conformistas, sin ansias por aprender ni disfrutar haciéndolo, solamente destinados a aumentar el PIB del país, en ser “carne de cañón“, alumnos cuyo principal objetivo en su proceso educativo sea aprobar exámenes. Pruebas que hacen referencia a temas que no les interesan y que olvidan de forma casi inmediata. Ahora bien, muy preparados para encajar en el sistema organizativo comandado por sólo unos pocos afortunados que velan muy celosamente para que justamente no se produzcan cambios. Para así, seguir disfrutando de sus privilegios (porque en algún momento ellos sí tuvieron el derecho de cuestionarse las cosas, sólo que en vez de pensar en el bien de la sociedad, pensaron en el suyo propio).

Ya lo dice Isaac Asimov, cuando aprendes aquello que te gusta, cuando te adentras en un tema a fondo, vas descubriendo toda una telaraña de conocimientos y campos del aprendizaje y sin querer, vas ampliando conocimientos. La visión de Noam Chomsky, en este punto, tiene ciertos dejes del primer autor, pero va un poco más allá y considera que esta herramienta es muy poderosa, pero por si misma no funciona. Habéis escuchado esta otra frase: “no es la flecha, es el indio“, o esta  “la potencia sin control no sirve de nada“¿qué quiero decir? Que al final, una herramienta puede ser muy potente, pero si quien la dirige no es lo suficientemente hábil para guiarla, puede llegar a ser un arma mortal (en sentido figurado). En nuestro caso, internet y la flecha sería el arma, pero el control o el indio sería el alumn@ que sabe discernir lo que es relevante de lo que no . Si no existe un camino claro de por dónde se debe avanzar, se perderá en la gran cantidad de información que al final le perjudicará más que ayudarle, puesto que no le dejará obtener aquello que realmente necesita para poder aprender por sí mismo. Por poner un ejemplo en primera persona: para la ejecución de mi trabajo individual de la asignatura de Tecno II, decidí estudiar un objeto relacionado con el deporte: el pulsómetro. Al analizarlo, tuve que despreciar mucha información anodina, que no aportaba nada, pero cuando encontré lo que buscaba, descubrí su relación con la medicina y , a su vez, con la tecnología, puesto que se basa en un sistema de comunicación que está conectado con un pequeño ordenador. El primero a través del magnetismo envía unas señales que el segundo recibe y traduce, para luego representarlas. Además, se trata de un aparato eléctrico que precisa de un sistema de batería que hay que reponer de manera adecuada. Fijaos cómo, a través del estudio detallado de algo, se puede llegar a abordar muchos campos, muchos temas y datos. Ahora bien, estos conocimientos no los he aprendido de ningún libro en especial, puesto que seguramente no existe en el mercado uno que contemple tan sólo este objeto. Simplemente pude dirigirme a la biblioteca más grande que existe en nuestros días: las herramientas 2.0 e internet.

Como explica el siguiente enlace http://noticias.iberestudios.com/alfabetizacion-digital-nuevas-tecnologias-para-todos/, la web es una herramienta con la que en la actualidad, todos podemos compartir conocimientos, incluso alfabetizarnos, aunque de una manera diferente a la que conocíamos antaño. Como plantea Isaac Asimov, ¿Cómo vamos a pretender que una escuela igual, con los mismos recursos, con los mismo tempos, en el mismo lugar…etc, consiga el mayor rendimiento de personas que somos por naturaleza totalmente diferentes? Gracias a la red, cada uno puede adaptar su proceso de aprendizaje a sus necesidades e intereses. Esto, a su vez, es sinónimo de disfrute, y por lo tanto, de motivación y más ganas de aprender. Por lo tanto, el alumno decide qué estudia y en qué medida, y eso hace que desde una visión práctica, precisamente esta herramienta sea la que más se adapta a la necesidad humana de aprendizaje y descubrimiento, de progreso (recordad: uno de los tres deseos expuestos en el segundo video de esta entrada).

Si bien es cierto que para que haya un buen entorno de aprendizaje, según lo expuesto en el siguiente artículo :http://paraquesepan.blogspot.com.es/2011/06/ple-entorno-personal-de-aprendizaje.html, es necesario tener unos objetivos claros de aprendizaje, gestionar los recursos y comunicarse con otros, (semejante a las ideas de Chomsky) no creo que podamos afirmar categóricamente que es imprescindible disponer de buenos ordenadores y herramientas TIC.  Creo que en este punto Isaac no hizo diana, porque hoy en día prácticamente todas las escuelas han incrementado su presupuesto en TIC’s o como se suele decir, apuestan por el uso de las TIC.  Y sin embargo, nuestro país sigue saliendo malparado de las encuestas PISA. ¿Por qué? A mi entender, la respuesta sigue estando en los tres deseos para aprender: disfrutar, divertirse, progresar y obtener reconocimiento. Vuelvo a exponer el debate que me persigue a lo largo de este curso del máster: las herramientas TIC son básicas para ayudar al proceso de aprendizaje, pero no un fin. Estoy de acuerdo en que cada vez hay que buscar métodos de aprendizaje que se asimilen a la estructura de nuestro cerebro y su capacidad para asimilar información (véase el siguiente enlace: http://blog.educalab.es/intef/2015/07/31/neuroeducacion-un-desafio-para-los-docentes/), y las herramientas digitales, esa plataforma común de conocimiento, son básicas en este nuevo enfoque, pero quiero volver a insistir en los tres deseos; si uno no está interesado en algo, por mucho que le pongamos delante videos, sonidos o instrumentos digitales  no aprenderá. O al menos no lo hará desde el punto de vista significativo, como dice el mismo artículo, por el camino adecuado.

 Y ya para acabar mi reflexión sobre el video de Isaac Asimov y Noam Chomsky: ¿el aprendizaje es sólo para niños?.

Para mí, aprender es universal, independiente de edad, sexo, …etc.  ¿Cómo vamos a dejar de hacer algo que nos gusta, que nos motiva? Eso es contrario al carácter humano.  Si no, ¿cuál es nuestro objetivo en la vida? Ser felices…y si aprender nos divierte, nos gusta…¿estaríais dispuestos a dejar de hacerlo? Mi respuesta es ineludible: No. No estoy dispuesta a dejar de hacer preguntas, o a dejar de leer libros, sólo porque sea adulta.  Y no, no me da ninguna vergüenza. ¿Por qué? Porque me gusta, por puro placer. Aunque ser adulto intrínsecamente comporte muchas responsabilidades que te priven del tiempo necesario para dedicarte a lo que nos gusta, por el momento, no creo que deje de seguir aprendiendo, es algo innato en mí. No sé si es genético o no, pienso que una parte sí pueda ser debida a la predisposición genética, pero también creo que eso se puede modificar, ya que la sociedad en la que crezca un niño, sus valores, repetir acciones vistas en sus progenitores (por ejemplo leer), estar en contacto con buenos docentes ( o al menos con profesores que sean capaces de captar su atención) y con metodologías que despierten el interés por el conocimiento puede hacer que cualquier niño descubra el placer por aprender. Y eso, respetados lectores de esta entrada, es lo maravilloso del oficio de enseñar: no es fácil, pero creo que como profesional, si se consigue que un sólo niñ@ despierte su afán por aprender por puro placer, es el mejor logro que se puede alcanzar. No hay que centrarse tanto en aprobar un examen, ni en los resultados de las evaluaciones sumativas. Si el alumno aprende divirtiéndose, dará igual cómo les pretendamos evaluar, porque si ellos mismos son conscientes de su propia evolución, puede que hasta sean capaces de generar nuevas fórmulas para demostrar lo que han progresado. O, simplemente, vean los exámenes como una prueba más, pero no una carta de presentación de su aprendizaje. Bien, después de leer este último parágrafo, debo admitir que me he emocionado, y he dejado que la subjetividad me invadiera. Con ello qué quiero decir: que para que todo esto sea coherente, todo el sistema educativo debiera mantener estos objetivos, y de hecho, también lo dice Noam Chomsky en su video. No podemos pretender que ésta sea la nueva manera de enfocar el aprendizaje y la evaluación en la ESO y el Bachillerato , si después, cuando se continúe el recorrido educativo, nos volvemos a encontrar con la vieja conocida manera de evaluar y enseñar: jugarse todo un resultado a una carta: el examen final. Creo que la reforma del sistema educativo debe plantearse desde el principio hasta el fin, porque sino no tendrá sentido, estaremos parcheando a trozos inconexos algo tan importante como la vida educacional de nuestros niñ@s que posteriormente serán nuestros profesionales y ciudadanos. (Veréis que ciertas de mis opiniones se van repitiendo en varias entradas de este blog…).

Hasta aquí mi análisis del video de Isaac Asimov y Noam Chomsky, por cierto, ambos visionarios. Otros autores tales como H.G. Wells y George Orwell, con obras tratando temas diferentes, tienen esa misma capacidad de anticipación a su época. Muy recomendables todos. Por si después de leer todo esto aún os quedan ganas… 🙂

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