Diario_sesión 5_(2016/03/17)_Charla sobre drogas de “Proyecto Hombre”

Esta entrada será un poco más breve de lo normal porque no pude asistir a toda la conferencia. Simplemente resaltaré los puntos más comentados y/o controvertidos que se trataron:

-¡Yo controlo!…¿Estás seguro?

Es difícil decir a un adolescente qué debe o no debe hacer cuando nosotros como adultos, somos los primeros que no practicamos con el ejemplo. El motivo de controversia es que muchos de nosotros no podíamos asimilar que tomar una cerveza ( o unas cuantas…) junto con un cigarro, pueda ser una conducta de riesgo…Porque es placentero…Sabemos cómo parar y nosotros lo  controlamos…¿Pero realmente es así? Cuando tienes delante un adolescente y sabes que es algo que hace de manera continua y que está siendo una posible ruta hacia la adicción intentas hacer lo máximo para que no se convierta en un peligro. Eso forma parte de nuestro oficio. Pero…¿Cómo les miras a la cara y les “echas el sermón” si no estás realmente convencido de ello?

Es un tema muy controvertido, pero desde “Proyecto Hombre” lo tienen muy claro: no hay lugar para las dudas. Si se observan cambios significativos en un alumno y en relativamente poco tiempo hay que tener especial cuidado y ser muy observadores para evitar que ese alumn@ pueda acabar atrapado en el mundo de las drogas.

Comunicación con los jóvenes:

Para poder acceder a los adolescentes es imprescindible usar su mismo lenguaje, hay que jugar en su misma liga, tienen que entenderte y sentirse seguros. No vale el papel fraternal y distante que a veces pueden llegar a tener las familias. Deben sentirse suficientemente a gusto como para poder acercarse al docente y explicarle qué le pasa. Para atraerlo hacia una ruta que le pueda ayudar a ver primero: que tiene un problema, segundo que necesita ayuda y tercero, que hay gente dispuesta a ayudarles, a no dejarlos solos.

Sin embargo, no hay que confundir ese lenguaje cercano que nos puede ayudar a llegar al chico con un lenguaje permisivo a la hora de hablar de drogas: no hay drogas duras, blandas o alucinógenas o cualquier otro término que pueda ser interpretado desde otro punto de vista que no sea el peligro y el cuidado que hay que tener cuando se está hablando de drogas. Incluso cuando se habla de aquellas que son legales, hay que usar un léxico duro. No podemos caer nosotros mismo como adultos en la trampa del lenguaje.

-¿Por qué atraen tanto las drogas? ¿Realmente hacen bien?

Sabemos que al principio las drogas hacen sentir cosas que son “placenteras”, pero son efímeras, porque luego, cuando ya estamos enganchados, necesitamos consumirlas para evitar los efectos nocivos que causa la abstinencia, es decir, cuando no se consumen.

Puede haber varios motivos por los que un joven comience a consumir drogas, entre ellas, quizás la más básica, porque crea sentimientos de pertinencia a un grupo. “Yo consumo porque mis amigos, colegas, gente…también lo hace”. “Soy uno más del grupo, me aceptan”. “Ya no soy el bicho raro”. El problema es que después eso que era diversión se puede transformas en un problema muy grave. Otros motivos pueden ser estar en medio de problemas importantes en el entorno del adolescente, dentro o fuera del centro, o por problemas con el propio desarrollo de ese individuo en su fase de adolescencia. Normalmente, si se rasca un poco, comenzarán a aparecer otros motivos por los que se comienza con las drogas y al final se les escapa de las manos.

-¿Refuerzo psicológico? ¿Autoconfianza?

Se comentó que para que un chico tenga la suficiente fuerza de voluntad como para lidiar con las drogas es necesario ( o al menos se cree que ayudaría mucho) el hecho de que ese alumno tuviera seguridad en sí mismo. Cuando a los chavales se les educa desde la serenidad, la tranquilidad, la autoconfianza, la responsabilidad,…etc, se consiguen mejores resultados en la lucha contra la drogadicción. Pero no es extraño; esto mismo también ayuda a que en los centros haya menor conflictividad y problemas. Y es que cuando una persona es capaz de gestionar sus emociones, su frustración y sus inquietudes, puede tomar decisiones mucho mejores para sí mismo.

Quizás, de igual modo que se trabajan valores como el respeto, antibullying, …etc, se debería también tratar el tema de las drogas. Hablar de manera honesta y franca sobre sus efectos secundarios, sin tabúes, logra que los alumnos antes de fumar se planteen que una enfermedad muy peligrosa y dolorosa como el cáncer puede llamar un día a su puerta. O que fumar porros puede ocasionar graves secuelas en su cerebro en crecimiento. O que beber y emborracharse cada fin de semana, a parte de las consecuencias en este mismo órgano, puede llevar a conductas temerarias y peligrosas. Ver y hablar con testimonios de primera mano sería un buen método para mostrar estos efectos tan dañinos.

-Y para concluir…

Como comentó Cristina, de “PH”, nuestra obligación como docentes es estar muy alertas y ser capaces de apreciar cuándo se está produciendo algún cambio de comportamiento en nuestros alumnos, para intentar captarlo, ayudarlo, apoyarlo y darle la confianza suficiente para que pueda hablar y explicar qué le está sucediendo. A continuación, deberíamos intentar que este joven pueda comunicarse con su familia para pedir ayuda y que sepan lo que está ocurriendo ( por desgracia, las familias se enteran cuando el problema ya está muy avanzado). Dar algunos ímputs puede servir para que salten las alarmas en las primeras fases ( desaparición de objetos, algunos de ellos valiosos, falta de dinero, …). Finalmente, intentar proporcionar toda la ayuda posible para que ese chic@ pueda ganar la batalla a las drogas.

Personalmente, debo admitir que en esta etapa de mi vida (la adolescencia) también entré en contacto con las drogas. Algunas legales y otras no tanto. En mi caso, el experimentar fue porque mi grupo también lo hacía. Por suerte, teníamos la suficiente lucidez como para decir NO, hasta aquí he llegado. Es cierto que acceder a ciertas drogas aún más peligrosas no era tan fácil como ahora, sin embargo, disponer de un buen entorno familiar y socio-económico pueden ayudar a que un adolescente tenga las ideas lo suficientemente claras y la cabeza lo suficientemente ordenada como para poder tomar decisiones que lo marcarán para el resto de su vida. Por eso comparto la idea de que es tanto o más importante la prevención ( y por desgracia, no sólo en este tema; actualmente creo que se debería hacer mucho más para la prevención de muchas enfermedades que planean libremente por nuestra sociedad (diabetes, enfermedades coronarias, obesidad…) y que están diluyendo la salud de nuestro entorno sin que nadie o casi nadie, tome consciencia de que pueden llegar a ser un plaga en los próximos tiempos, con todo lo que ello implica.)

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